martes, 4 de septiembre de 2012
1ra parte
Ella decía:
Mientras allá arriba brille el sol, no te sientas nunca solo.
Y ¿dónde está ella ahora?
¿dónde estoy yo?
¿quienes están con nosotros?
Dejó que ese sol se mojará,
se nos fue el sol, Mujer ¿no ves?
Decía: Amar, es tocar tu cuerpo con el aire.
Y le creo. Aún esta aquí.
¿Lo ves, Mujer? Te amo.
Un día, mientras empacaba mis cosas
ella no dejó de verme por un largo rato;
entorpecido por mi nervio pregunté iluso
"¿qué tanto... haces, me ves?"
ella apartó la vista, - mi tono de voz, tal vez,
no le pareció - su vista decaída y unas hojas
al borde del abismo de la cama.
La retomó, inhaló el aire viejo que éstas tenían
y reparó: "pensaba..., ¿dónde esta el niño que
me escribía cartas todos los días? Ésta! por ejemplo
- me enseñó una, colores opacos, dibujos de parejas,
un barco, letras difuminadas, poemas por todos lados,
un gran corazón, nuestros nombres en grande, un mes más...
Ese era Yo. - ¿En dónde dejaste todo esto? ¿Lo recuerdas?
¿recuerdas: la primera vez que dijiste "tú saltas, yo salto"
o cuando danzamos bajo la lluvia?
¿recuerdas a cuántas personas en el mundo les inspiramos
amor en algún momento de su vida?
No... seguramente no. Éste, él que empaca, él que no dice nada,
él que no quiere escuchar. Éste, no es él que me enamoró."
Ella no sabía cuando dolor provocaban sus palabras teñidas de rojo,
sangre diluida en palabras dentro en mi pecho.
No había replica, claro que no la había. En todo el mundo, nadie
puede contra eso.
El problemático "ya-no-eres-como-antes".
Y más problema hay si te lo dice quién amas, quien...
Tan ella, sabe que decir... aún cuando, no lo quiera así.
Ella, la que conocí en secundaria, a completa lejanía, en completa vigilancia,
e hicimos todo por lograr encontrarnos.
Ella, es la que ahora reclama -esos-cambios- de todos estos años,
la distancia, los días que falté, los días que ya no decía que la amo, toda
su mirada llena de no descansos, de una inseguridad continua.
Y éste soy yo, empacando, queriendo sacar todo lo que ya entregué.
No quiero hablar de mí.
Soy el tonto que dejó evaporar al amor de su vida, la inhaló, y la exhaló
sin ningún tipo de viaje, sin ningún disfruté, tomó y soltó aire sin vivirlo.
Ella, la que de frente a mí, retiene lo que tal vez sea, por más que pasen los años,
uno de los detalles más hermosos que logré hacer, ése dibujo, representa
lo que soy, por mucho o pongo que contenga, guárdalo bien, míralo bien, soy Yo.
Y sigo sin decir nada, ¡Qué patán!
Diré...
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