sábado, 30 de junio de 2012

un día de bosques


- qué maravilla. 
decía y dejaba de golpe el vaso de vino tinto sobre la mesa. - qué maravilla. repetía.
tres árboles mirándolo directamente de frente, sin parpadear ellos, lo miraban reír.
- vaya creyente, decía uno, vaya buena ventura, sé cree valiente el buen señor - decía a los otros sin parpadear.
el buen mozo aún en la mesa, aún sin sujetar de nuevo el vaso. tomó un cigarrillo de su bolsillo, lo encendió para nada, porque antes el humo era aquél viento contaminado de ayeres que se iba, pero hoy no, hoy 30 de junio de un año que podría ser recordado algún día, con sus nietos, con sus amigos que aún vivan. ¡vaya! Qué señor tan elegante que fuma esperando a su amada...
Aquellos árboles, llenos de años, sabios según la naturaleza y las creencias de antepasados, que no creían en el amor - y no digo que todos los árboles no tengan razón del amor, uno que otro podrían ser creer en él fielmente.

martes, 12 de junio de 2012

Una carta de amor.


ahora es cuando más necesito salir.
distraerme en cualquier sitio que no me recuerde a ti, a tu tiempo.
por que según tú somos pasado, fuera de tiempo, inservibles entre tanto.
se nos acabó el tiempo tan rápido y a mí parecer aún nos quedaba vida para rato.
yo podría amanecer contigo sin importarme tus malos ratos, tu enojo ya bien conocido. 
y tú lo sabes. 
bien lo sabes, porque te parecía esplendido, lo sé muy bien.

se nos agotó la estancia unos días ¿qué fueron más de cuatro meses de tu ausencia?
y sin pensarlo te digo nada; aún sigo creyéndote todo, viviéndote toda, te escribo, te dibujo y no, no te siento mía. por más de un año me creí ese cuento.
y retomo todos los datos, me quito los ojos hinchados del llanto y lo repito todo: tus llantos, tus enojos, tu sonrisa. tu bella sonrisa que sin quererlo me encendía, me daba vida por un rato. tus pies descalzos, tus manos suaves en mi cuello, y sí, toda tú eres revivida, y te llenaba de elogios y caricias. te amaba tanto.

¿qué fueron más de cuatro meses de ausencia? y rápido te digo todo, todo valió nada a tu regreso. pues no sirvió de mucho recordarte estos días, ni contarte que me ha ido bien sin ti, que te extraño, absurdamente extraño tus abrazos apretados.
y lo sabes, sabes todo esto que repito.

se muy bien que estos arranques no te parecen buenos, que si en éste texto encuentras mis brazos rotos no los curarás, y que si mis ojos son marchitos no los abrazarás ni cuidarás como antes, ni los llevas a casa para protegerlos del frío. se te murió el amor de tu vida, en éste texto, que no es ni un adiós ni algún tipo de visita, son palabras sueltas que jamás quisiera que escucharás, mucho menos llorarás ni leyeras. porque cierto, no valen nada, sólo son letras, puntos, comas y situaciones que se olvidan. tanto que olvidas y recuerdas, como yo, pero no te enamoran de nuevo. tal cual la llamada, tal cual esa media hora o más de hablar y hablar como si nada, no eramos amigos, ni novios, ni desconocidos que intentan conocerse. eramos algo que no será nada, ni todo, ni algo, no somos nada, aun cuando al colgar yo me sentí todo, y te emocionaba escucharme fascinado, lo recuerdo bien, recuerdo bien esa llamada. aun cuando no sirvió de nada.

ya ni gritar que vuelvas, ya ni mandar un globo blanco pidiendo allá arriba que vuelvas. ya no sé como llamarte y decirte: "escucha, estoy loco, te quiero y te olvido, pero no quiero ninguna de las dos, porque te pierdo, y duele" y retomar tus ojos y abrazarlos a mi pecho y hundirme en ti y morir juntos ¿tan difícil es eso, tan complicado, tan profunda es la brecha entre los dos? y no lo sabes amor, no sabes de este dolor cuando cuelgas.

ahora sólo espero que te descuides y te pregunte de nuevo "¿me extrañas?" y rápido me conteste "" para que tú sólo aceptes mi respuesta como tuya. me das más de lo que busco, y no lo sabes, me tienes más de lo que sabes y ni siquiera se te ocurra preguntar si lo que soñaste pasará ¿qué haría yo más que contarte que lo mismo me pasa y decirte: mátame de amor una y otra vez, sácame los ojos, arráncame el corazón del pecho y no vuelvas a marcharte, ya no, ya no te vayas mi amor. pero no, para ti, un sueño no es nada, nada, ni una señal de amor que quizá podría ser bueno.

...un sueño para ti no es nada, soñarme no significó nada, soñarnos, hablarnos, y que tu inseguridad te dijera que yo no te correspondería cuando sabes perfectamente y mejor que nadie, que rápido correría a ti sin detenerme.