domingo, 5 de febrero de 2012

Yo siempre he estado aquí...

Yo siempre he estado aquí, soñando. No en el mismo lugar, no con la misma gente, no con las mismas ideas, pero siempre he estado aquí, luchando. 
Yo trato de entender al amor con cerillos y gasolina, al tan incomprendido amor hirviendo en silencios sin control, a las parejas bienamadas, a lo que ella creyó que no era una pareja. Eramos estables, hasta que ella dejó de creer que así lo era. Y no me muevo, y no le pienso, son mis letras quien te llaman...


Ya no te pienso, pero como me haces daño. Ojalá encuentres lo que vienes buscando, yo lo haré también, encontraré por fin el corazón del mar, la espalda del sol, los ojos de la luna, la última estrella en el cielo y un amor tan lleno y azul... Yo los hallaré.
No necesito aspirinas para no dormir, no necesito sellar mis dedos, censurarlos.
Me estorba el sillón, las almohadas, mi cama, esta habitación quemándose, me estorba pensarte, y si soy cruel es porque necesito mentirme... Sacarte, como tú, tan de repente lo lograste...
Adiós mi quizá hallado, mi sueño arrebatado, mi paz incontrolablemente alterada.
Yo siempre he estado aquí, olvidando; río, me detengo, repito, te olvido; me siento, corro, danzo bajo la lluvia, salto, te olvido; me quemo, me ahogo, soy un pez muriendo, resucitando... Me dolías, me miento que te olvido.

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