lunes, 21 de mayo de 2012

El mar


Me gusta mirar el mar. Casi a diario recorro este mismo trayecto en busca de nuevas cosas: conchas, cangrejos, peces, sirenas, lunas, soles de otros planetas ¡historias! busco todo esto al caminar por esta orilla. Hasta pareciera que no dedicara mi vida a otra cosa, ni tuviera amigos, ni familia, parece que el amor de mi vida es el agua, el mar, las olas cuando se frenan ante mis pies, este horizonte. He pasado noches enteras aquí, hablando solo, bebiendo, dibujando en la arena mil y un historias de amor de cuando me enamoro de alguna otra fecha. Así es mi vida.
No tengo un mañana. Y los ayeres se van con las olas, al subir la marea, al arrastrar el retrato que hice en la arena, se van, se esfuman. Ojalá todo fuera así de sencillo.
Y sí, también cuento nubes, les encuentro forma, deletreo nombres, fumo cigarrillos mientras espero que algo nuevo aparezca. Un nombre, un espacio sin vacío, un brazo, un beso, un bala atravesando mi pecho; hay tantas cosas posibles en la vida, tantas que espero y no.
Me gusta caminar por esta orilla, y fumo, y bebo, y platico para no sentirme solo. Me gusta cantar cuando mis ojos no dicen nada, me gusta danzar con mis manos atadas, me gusta escuchar cuando mis pasos no se mueven, me gusta volar cuando mis labios no se cierran, y besan, y besan.

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